menu icon

Idomeni: El campo de nadie.

 10 de Abril, 2016

Este es el principio del fin. Las primeras almas que quedarán en el olvido. Más de 60.000 personas quedarán atrapadas en Grecia.

Hoy ha empezado una macro operación de desalojo. Que durará entorno a dos semanas, mil personas al día, veinte autobuses que los irán distribuyendo en diferentes campos. Campos gestionados por militares y policías.

La gente corría por subir a los autobuses, porque están agotados, exhaustos, están sin vida. Y la esperanza de una tienda mejor, la resignación de que Europa no les quiere, de que no tienen opciones, les convierte en seres maleables, translúcidos, intangibles. Les convierte en fantasmas.

Fantasmas que desaparecerán de nuestras portadas, de nuestras pantallas. Siempre tuvimos miedo de cosas extrañas, de entes intangibles, por eso y como solución, los mantendremos lejos, bien lejos de la televisión. En parajes inhóspitos, en campos solitarios.

Hoy ha empezado el principio del fin de esta crisis. Y ha empezado con un tractor, tirando de un autobús que se había quedado estancado. Metáfora de lo que esta crisis ha significado, el tractor, el pueblo, el autobús, las ONGs. El agujero, vacío, que ha dejado la rueda, el corazón de Europa.

Los refugiados serán enviados a distintos campos donde sus fuerzas como ente, como grupo, se verán dispersadas, y sus gritos silenciados. No habrá nadie que les ayude a gritar, "Open the Borders" de una puta vez.

Hoy ha empezado el principio del fin de esta crisis, hoy los primeros mil fantasmas han salido de Idomeni, y durante los próximos diez días seguiremos viendo a personas que se desvanecen tras el cristal de un autobús máldito. Qué los resignará a nuestro olvido. Qué seguirán vivos en sus pequeños mundos, en sus tareas diarias, pero muertos para el resto. Serán invisibles, serán fantasmas

Fantasmas, para siempre.